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dijous, 17 d’octubre del 2013

MOVIMIENTO CIUDADANO

Pasadas las 11:30 de hoy, Albert Rivera, Juan Carles Girauta y Antoni Asunción, presentaban, en las instalaciones del NH Eurobuilding de Madrid, la plataforma Movimiento Ciudadano. Un documento que refleja las directrices genéricas del proyecto y refleja en el redactado cierta tendencia a la improvisación o urgencia por generar tendencia. Vayan ustedes a la web y entren a la explicación del movimiento. Nada.

Aplaudo cualquier movimiento que pretenda movilizar a la ciudadanía a través de la independencia, el reconocimiento transversal de la sociedad y su libertad de expresión y participación directa. Dicho esto, y a modo de primera impresión, creo que no se dan dichos supuestos en esta iniciativa. Vayamos a realidades: Albert Rivera ostenta la presidencia del partido C’s (ciudadanos), Juan Carles Girauta es abogado, periodista y muy cercano al mismo partido y Antoni Asunción, ex ministro socialista de interior, el pasado verano participó en la escuela de C’s o en el 2011, según El Mundo, pretendía crear un nuevo partido político (que en el momento de escribir estas líneas no soy capaz de recordar si llegó a ser realidad).  

A tenor de lo expuesto parece necesario precisar que lo que hoy ha nacido es un movimiento en formato encuesta para la posible expansión del partido de Rivera en el ámbito nacional. Todo muy lícito, democrático y posible. Pero, ¿independiente y ciudadano (concepto, no nombre) cuando quienes toman la palabra forman parte, o se mueven en el entorno, de un partido político? ¿Transversal cuando dicho partido tiene líneas claras de actuación? ¿Con libertad de expresión o participación cuando el manifiesto ya está redactado? (ha habido participación real de ciudadanos plurales y verdaderamente libres? Alguna votación al redactado?) Pues parece ser que las únicas respuestas deben ser negativas. No, no y no. Ante los datos, absoluto respeto a la iniciativa, pero nada nuevo más allá de un partido político con intenciones de aumentar poder generando falsas expectativas a la ciudadanía y tergiversando conceptos.

Regresando al manifiesto de titulares que muchos, sin lo antes reflejado, podríamos firmar, me propongo hacer una lectura en clave catalana. Parecen remarcables algunos aspectos. El documento aparece encabezado con un “ciudadanos españoles”. Independentistas excluidos ya. Los nacionalistas deberían pensárselo mucho: un “que ponga en riesgo nuestro futuro unidos” en manos de ciudadanos (partido, no concepto) el significado del término "unidos" es bien conocido. Y acabamos este recorrido con dos diamantes que ante el proceso abierto en Cataluña sorprende hayan sido aceptadas: 1.- “los problemas de la democracia se resuelven con más democracia”. ¿Luego, votamos? responderán muchos. 2.- “en un Estado de derecho, lo legítimo es legal” consecuentemente la legalidad que impide legitimidades no es justa. ¿Les suena eso?

Por cierto que Albert Rivera, político en activo, pida la adhesión a un documento que afirma “la mayoría de ciudadanos ha dejado de confiar en los políticos” es simple y llanamente una burla.

Lo de hoy es un reflejo real de las dudas que genera la expansión de un partido catalán, con líder catalán, en una España que ya dio su parecer a Miquel Roca Junyent y sus intenciones de llegar a presidente del gobierno español a través del Partido Reformista (Jordi Pujol era muy hábil para apartar rivales). Esperaremos pues a ver en que acaba todo.