Pasadas las 11:30 de hoy, Albert Rivera, Juan Carles Girauta y Antoni
Asunción, presentaban, en las instalaciones del NH Eurobuilding de Madrid, la
plataforma Movimiento Ciudadano. Un documento que refleja las directrices genéricas
del proyecto y refleja en el redactado cierta tendencia a la improvisación o urgencia
por generar tendencia. Vayan ustedes a la web y entren a la explicación del
movimiento. Nada.
Aplaudo cualquier movimiento que pretenda movilizar a la ciudadanía a
través de la independencia, el reconocimiento transversal de la sociedad y su libertad
de expresión y participación directa. Dicho esto, y a modo de primera
impresión, creo que no se dan dichos supuestos en esta iniciativa. Vayamos a
realidades: Albert Rivera ostenta la presidencia del partido C’s (ciudadanos),
Juan Carles Girauta es abogado, periodista y muy cercano al mismo partido y Antoni
Asunción, ex ministro socialista de interior, el pasado verano participó en la
escuela de C’s o en el 2011, según El Mundo, pretendía crear un nuevo partido
político (que en el momento de escribir estas líneas no soy capaz de recordar
si llegó a ser realidad).
A tenor de lo expuesto parece necesario precisar que lo que hoy ha nacido
es un movimiento en formato encuesta para la posible expansión del partido de
Rivera en el ámbito nacional. Todo muy lícito, democrático y posible. Pero, ¿independiente
y ciudadano (concepto, no nombre) cuando quienes toman la palabra forman parte, o se mueven en el entorno, de un partido político? ¿Transversal cuando dicho
partido tiene líneas claras de actuación? ¿Con libertad de expresión o
participación cuando el manifiesto ya está redactado? (ha habido participación real
de ciudadanos plurales y verdaderamente libres? Alguna votación al redactado?)
Pues parece ser que las únicas respuestas deben ser negativas. No, no y no. Ante
los datos, absoluto respeto a la iniciativa, pero nada nuevo más allá de un
partido político con intenciones de aumentar poder generando falsas expectativas
a la ciudadanía y tergiversando conceptos.
Regresando al manifiesto de titulares que muchos, sin lo antes reflejado, podríamos
firmar, me propongo hacer una lectura en clave catalana. Parecen remarcables
algunos aspectos. El documento aparece encabezado con un “ciudadanos españoles”. Independentistas excluidos ya. Los
nacionalistas deberían pensárselo mucho: un “que ponga en riesgo nuestro futuro unidos” en manos de ciudadanos
(partido, no concepto) el significado del término "unidos" es bien conocido. Y acabamos
este recorrido con dos diamantes que ante el proceso abierto en Cataluña sorprende
hayan sido aceptadas: 1.- “los problemas
de la democracia se resuelven con más democracia”. ¿Luego, votamos? responderán
muchos. 2.- “en un Estado de derecho, lo
legítimo es legal” consecuentemente la legalidad que impide legitimidades
no es justa. ¿Les suena eso?
Por cierto que Albert Rivera, político en activo, pida la adhesión a un
documento que afirma “la mayoría de ciudadanos
ha dejado de confiar en los políticos” es simple y llanamente una burla.
Lo de hoy es un reflejo real de las dudas que genera la expansión de un
partido catalán, con líder catalán, en una España que ya dio su parecer a Miquel
Roca Junyent y sus intenciones de llegar
a presidente del gobierno español a través del Partido Reformista (Jordi Pujol
era muy hábil para apartar rivales). Esperaremos pues a ver en que acaba todo.